Dieta saludable

Comer alimentos saludables que nos ayuden a cuidar la salud general de nuestro cuerpo es algo tan importante que a veces dejamos de lado, sobre todo durante la juventud cuando la mayor parte de las personas suele tener otras cosas en la cabeza. Y lo mismo aplica para cuestiones tan críticas como el cambio climático o la salud mental. ¿Sabías que los alimentos que consumimos afectan a la salud de nuestro planeta, a nuestra salud mental y a nuestro sueño? Por este motivo hemos decidido escribir este artículo y recoger 5 razones que quizás desconocías para comer de un modo saludable, aparte de los beneficios para salud de tu cuerpo, e introducir en nuestra dieta alimentos saludables según extraemos de algunas evidencias científicas.

Una dieta saludable suele incluir alimentos ricos en nutrientes de los principales grupos de alimentos, como proteínas magras, cereales integrales, grasas saludables y frutas y verduras de muchos colores. Una alimentación saludable también significa sustituir los alimentos que contienen grasas trans, sal añadida y azúcar por opciones más nutritivas. Seguir una dieta saludable no solo tiene muchos beneficios para la salud, como fortalecer los huesos, proteger el corazón, prevenir enfermedades y mejorar el estado de ánimo, sino también para el planeta ya que ayuda a reducir el consumo de plásticos, por ejemplo, tan perjudiciales para el medio ambiente, y es una gran forma de combatir contra el desperdicio de alimentos.

Alimenta tu cerebro con una dieta saludable

La salud mental es un tema muy importante para todas las personas, pero especialmente para los jóvenes. En todo el mundo, se calcula que entre el 10 y el 20% de los niños y adolescentes padecen una enfermedad mental, incluidas la depresión y la ansiedad. Sabemos que el 50% de las enfermedades mentales comienzan antes de que los jóvenes cumplan los 14 años y el 75% a mediados de los 20. Los científicos han investigado la relación entre nuestra dieta y las enfermedades mentales, como la depresión.

Al igual que no existe una píldora mágica para prevenir el deterioro cognitivo, no hay un solo alimento cerebral todopoderoso que pueda garantizar un cerebro agudo a medida que se envejece. Por esta razón los expertos en nutrición insisten cada vez más alto en que la estrategia más importante es seguir un patrón dietético saludable que incluya muchas frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y… alguna copa de vino.

Aunque es indudable que el exceso de alcohol es perjudicial para el cerebro y la salud en general, hay varios estudios que sugieren que un consumo entre ligero y moderado puede reducir el riesgo de demencia, y que incluso puede llegar a retrasar la aparición del Alzheimer entre dos y tres años. ¿Una posible razón? El alcohol parece ayudar a que la sangre fluya, haciéndola menos pegajosa y menos propensa a la coagulación potencialmente dañina. Por favor, consumir alcohol con moderación.

Se recomienda que la dieta sea rica en proteínas de fuentes vegetales y pescado, e incluya grasas saludables, como las que encontramos en el aceite de oliva virgen extra o en el aceite de canola, por encima siempre de las grasas saturadas. Estas mismas investigaciones han demostrado y demuestran los mejores alimentos para el cerebro son los mismos que protegen el corazón y los vasos sanguíneos. Entre ellos podemos incluir, además del aceite de oliva virgen extra, los siguientes: vegetales de hoja verde (Kale, espinacas, coles o brócoli), pescados altos en grasas y un alto contenido en Omega-3 (salmón, atún), todo tipo de bayas (fresas, arándanos, frambuesas, grosellas e incluso uvas), Tea y café, frutos secos (almendras y nueces, principalmente). Y como hemos indicado antes, una copa de vino -como los vinos con denominación de origen Ribera del Duero Pinna Fidelis– de vez en cuando puede tener, según investigaciones científicas, beneficios para nuestra salud mental.

¿Quieres dormir mejor? Practica una buena dieta

¿Sabías que las jirafas sólo duermen unas 2 horas al día y los armadillos peludos pueden dormir 20 h al día? Siempre nos han dicho, especialmente cuando en etapas de juventud, que dormir entre 8 y 10 horas al día es lo que necesita nuestro cuerpo para que nos sintamos bien, feliz y concentrado. Pero, ¿has pensado alguna vez si tu dieta está relacionada con el hecho de dormir bien? Si no has pensado en ello, ¡no te preocupes! Varios estudios científicos lo han investigado y afirman que lo que se come y cuándo se come a lo largo del día afecta definitivamente al sueño.

Que consigamos un sueño de alta calidad por la noche depende de mucho más que la hora a la que nos acostamos y la hora a la que ponemos la alarma. Eso incluye todo, desde la cantidad de ejercicio que hacemos hasta el tiempo que pasamos al sol y el tiempo que pasamos mirando nuestros teléfonos y pantallas de ordenador. Y la combinación de alimentos y bebidas con la que alimentamos nuestro cuerpo a lo largo del día también ocupa un lugar importante en esa lista.

Puede parecer obvio que un café doble después de la cena pueda interrumpir el sueño esa noche, al igual que una grasienta hamburguesa con queso y patatas fritas a última hora. La relación entre una ensalada de mediodía y el sueño es algo menos sencilla, pero es importante, según comenta la directora médica del Centro de Medicina del Sueño de New York-Presbyterian y Weill Cornell Medicine, quien explica que una dieta sana y rica en nutrientes afecta a la salud y la actividad del cerebro y, a su vez, al sueño.

Y la directora de este centro del sueño añade que “parece ser que comer sano y permitir que el cuerpo absorba los nutrientes adecuados proporciona al cerebro el entorno químico que necesita para producir los neurotransmisores que necesita para mantener un sueño adecuado. Los nutrientes que obtenemos de los alimentos sirven como bloques de construcción para otros minerales y proteínas que son necesarios para crear los aminoácidos que intervienen en el sueño”.

Pero esto no es todo ya que un estudio del Centro de Enfermedades Metabólicas y Degenerativas del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston ha establecido una conexión entre el sueño y la forma en que metabolizamos los alimentos. La dieta y la elección de los alimentos ayudan a regular nuestro ritmo circadiano, el ciclo de aproximadamente 24 horas que nuestro cuerpo sigue cada día. Nuestros ritmos circadianos hacen que el reloj de nuestro cuerpo funcione a tiempo, lo que a su vez hace que todas nuestras funciones corporales funcionen según lo previsto, como conciliar el sueño por la noche, despertarse por la mañana, sentir hambre cuando necesitamos energía y metabolizar los alimentos que comemos.

Es importante saber que tanto lo que se come, como el momento en que se come, importan cuando se trata de dormir y de los resultados de salud a largo plazo. Elegir bien los nutrientes optimizará la alineación circadiana entre nuestros relojes. La mejor apuesta para comer y tener un buen descanso es elegir dietas con alimentos saludables, como la ya mencionada dieta mediterránea.

Otra forma de combatir contra el desperdicio de alimentos

¿Sabías que los humanos desperdiciamos casi el 33% de todos los alimentos que producimos cada año? Esto supone 1.300 millones de toneladas de alimentos. Una locura, ¿verdad? Hay millones de niños y adolescentes en nuestro mundo que no tienen suficiente comida y el resto del mundo la está tirando. Los alimentos desperdiciados utilizan valiosos recursos naturales de nuestro planeta y contribuyen en gran medida al cambio climático. Un nuevo estudio realizado en Estados Unidos pidió a los profesores que enseñaran a los alumnos de sexto grado sobre sistemas alimentarios sostenibles, abordando las repercusiones medioambientales de las elecciones alimentarias y el desperdicio de alimentos. A continuación, los alumnos de sexto grado tuvieron que compartir sus nuevos conocimientos sobre sistemas alimentarios con sus compañeros de séptimo y octavo grado mediante una campaña de promoción en la cafetería para reducir el desperdicio de alimentos. Más tarde, los investigadores compararon a los alumnos de sexto grado con los de séptimo y octavo, y descubrieron que los de sexto grado, al final del estudio, comían más fruta y verdura y desperdiciaban menos alimentos que los de séptimo y octavo. Este estudio demostró que educar a los jóvenes sobre los sistemas alimentarios puede ser una forma interesante y divertida de reducir el desperdicio de alimentos y una manera de conseguir que más jóvenes coman más frutas y verduras.

En Megustalobueno contamos con una gran cantidad de alimentos saludables, la mayoría englobados dentro de la dieta mediterránea -considerada la mejor dieta del mundo-, que provienen directamente de los proveedores y que están pensados para evitar su desperdicio. Nuestro compromiso con el medio ambiente y la reducción de desperdicios es uno de los motivos que tenemos para la elección de los productos y proveedores que tenemos disponibles en nuestra web.

Ayuda a limitar el uso de plásticos

¿Sabías que cada año, tan solo en bebidas azucaradas o carbonatadas, se generan más de 2 millones de toneladas de botellas de plástico de un solo uso, y que sólo el 7% están elaboradas de plástico reciclado? Para empezar, no necesitamos consumir bebidas azucaradas (una botella de 600 ml de cola tiene 16 cucharaditas de azúcar sin ningún otro nutriente bueno). Por un lado pueden ser un riesgo para nuestra salud y, por otro, contribuyen en gran manera a la contaminación por plástico y a los millones de botellas de plástico que acaban en nuestros océanos cada año.

La preocupación es cada vez mayor. No se trata sólo de las fotos de ballenas, albatros y tortugas marinas que llegan a la orilla con los estómagos llenos de plásticos, o de las historias sobre los remolinos oceánicos que recogen la basura de todo el mundo, aunque son aleccionadoras. Investigaciones fiables demuestran ahora que hay diminutos trozos de plástico en nuestros alimentos, en el agua potable, en el aire que respiramos y, sí, dentro de nuestros cuerpos. Los adolescentes son el grupo de población con un mayor consumo de bebidas azucaradas y es clave que los adultos ejerzan un buen ejemplo sobre ellos y así ayudar a reducir la contaminación por plástico. ¿Cómo? Se puede empezar por reducir la compra de bebidas embotelladas en plásticos.

Reducir el consumo de plásticos es otras de las principales preocupaciones que tenemos en Megustalobueno.es y por ese motivo estamos eliminando de nuestra oferta todos los alimentos loncheados que no estén envasados con plásticos 100% de origen reciclado. Sabemos que son formatos muy cómodos, pero nuestro compromiso está con el futuro de nuestro planeta y nuestro medio ambiente. Nuestro compromiso está con el futuro.

Una gran forma de combatir el cambio climático

¿Sabías que nuestra dieta -es decir, el tipo de alimentos que solemos comer- puede repercutir en el medio ambiente y afectar a la salud de nuestro planeta? No podemos negar que el cambio climático, todavía negado por muchos, es una tema cada vez más presente en nuestras vidas, por buenas razones. La ciencia parece tenerlo claro, aunque no toda la comunidad científica está de acuerdo. El cambio climático está ocurriendo y vemos sus consecuencias cada día en la forma de deshielos, huracanes fuera de temporada, terremotos, inundaciones, lluvias torrenciales, olas de calor o de frío…

Necesitamos una acción global y gubernamental sobre el cambio climático, pero eso no significa que no puedas hacer tu parte eligiendo alimentos que mejoren la salud de nuestro planeta y que también mejoren tu salud (¡bonus gratis!). Sabemos que si llevamos una dieta basada principalmente en alimentos vegetales y menos en alimentos de origen animal, podemos mejorar nuestra salud y la de nuestro planeta. La pregunta que nos hacemos es, ¿porqué no lo estamos haciendo?

Un reciente estudio científico, en el que los científicos utilizaron estadísticas (cálculos) para investigar los vínculos entre 15 tipos diferentes de alimentos y cinco condiciones de salud relacionadas con la dieta y cinco impactos ambientales de la producción de estos alimentos, analizó el impacto de diferentes tipos de alimentos tanto en la salud humana como en la del medio ambiente. Por ejemplo, analizaron si el consumo de verduras evitaría que contraigamos enfermedades cardíacas y la cantidad de gases de efecto invernadero que se derivan del cultivo de verduras. Utilizaron grandes conjuntos de datos de otros estudios, que combinaron mediante un método estadístico datos que provienen de muchos estudios individuales sobre el mismo tema para tener una mejor comprensión del tema general.

Los científicos descubrieron que los alimentos que eran buenos para nuestra salud, como las verduras, las frutas, los cereales integrales, los frutos secos y las legumbres, también eran buenos para la salud de nuestro planeta. Estos alimentos tienen un bajo impacto medioambiental en aspectos como las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de la tierra, el uso del agua y dos tipos de contaminación por nutrientes. Los alimentos que no son buenos para nuestra salud en grandes cantidades, como la carne roja, son los que tienen un mayor impacto en el medio ambiente. Por ejemplo, una barra de chocolate procedente de una selva tropical deforestada puede emitir más emisiones de gases de efecto invernadero que un puñado de nueces. En definitiva, parece claro que hay una clara relación entre los alimentos que son buenos para nuestra salud y la propia salud de nuestro planeta.

En resumen

Está claro que varios estudios científicos han llegado a una misma conclusión. Lo que comemos y cuando comemos tienen un claro efecto en la salud mental, el sueño y nuestro planeta. Pero esto no es todo ya que, una alimentación sana tiene muchos beneficios para la salud, como la reducción del riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, obesidad y diabetes de tipo 2. También puede mejorar el estado de ánimo de una persona y proporcionarle más energía. Comer sano es algo que debemos incorporar en la vida de los más jóvenes. Sabemos que pizzas, hamburguesas, patatas fritas, bebidas azucaradas o dulces con muchas grasas trans son apetecibles para la mayoría, pero entendemos que con una buena educación desde el núcleo familiar podremos llegar a conseguir que las próximas generaciones sean conscientes de la importancia de una dieta saludable que no solo ayude a la salud, sino también al futuro de nuestro planeta.

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